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Lleida
El Centre Històric exige unificar criterios para la reforma del barrio

Lleida - L.A. Pérez de la Pinta  2009-08-24

Llaman la atención pero no gustan a todo el mundo y, menos en una calle como Cavallers, que pasa por ser la que mejor recuerda la Lleida de no hace tanto. Uno, de ondulada fachada azul y con atrevidos vanos que recuerdan a las piezas de un rompecabezas, está al lado de la Casa dels Artistes. El otro, un poco más abajo del futuro Parador, destaca por las contraventanas metálicas que llenan su fachada y la cristalera de la planta baja que se reflejan los vetustos edificios del otro lado de la calle. De ellos, habló ayer Cristina Armengol, presidenta de la asociación de vecinos del Centre Històric, y lo hizo para reclamar un “criterio unificado” para la recuperación de un barrio que lucha por volver a formar parte del mapa cotidiano de los leridanos.

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Los edificios, dice Armengol, son “singulares” pero, por su diseño, no se ajusta a lo desde la asociación les parece que debe ser la calle Cavallers. “Yo no digo que sean feos, porque llaman la atención y mucha gente está encantada con ellos, pero sí que puedo decir que no me parecen lo más adecuado para una calle como ésta. A lo mejor, el Ayuntamiento debería preguntarse otra vez qué es lo más correcto para Cavallers”, decía ayer la líder vecinal.
Aremengol no es la primera que opina sobre dos inmuebles que fueron protagonistas hace bien poco en una comisión municipal de urbanismo a propósito de una pregunta de ERC en relación, precisamente, a la conveniencia de ubicar edificios vanguardistas en una calle como la que nos ocupa. Montse Bergés, portavoz de ERC, pidió explicaciones sobre unos edificios que consideraba “discordantes” con el estilo de Cavalers y aprovechó para reclamar la aprobación de la llamada ordenanza de paisaje urbano, un texto que según la Paeria se aprobará antes de final de año y pretende conseguir, señaló en su día el alcalde, “una Lleida armónica”. A la pregunta de ERC contestó la edil de urbanismo Marta Camps y lo hizo para defender unos edificios queayer el alcalde en funciones Josep Presseguer definía como “singulares y brillantes”.

El estilo arquitectónico típico del casco antiguo no disfruta de protección especial

La no siempre fácil –las opiniones de ERC y los vecinos de Cavallers lo evidencian- dialéctica entre lo viejo y lo nuevo que se da en los cascos antiguos de las ciudades no se resuelve en todos los sitios de igual modo. Algunas poblaciones, caso de las históricas Santillana del Mar (Cantabria), Toledo, Salamanca u Ouro Preto (Brasil) consideran el estilo de sus cascos antiguos patrimonio a preservar y, por ello, limitan los edificios que no se ajustan a éste. En Lleida, tal cosa no sucede y lo recordaba ayer el alcalde en funciones Josep Presseguer: “Los dos edificios de los que hablan los vecinos cumplen la normativa en vigor, que no dice nada sobre qué materiales y colores pueden usarse en las fachadas. La gente, eso sí, es libre de opinar, porque sobre gustos no se puede legislar”. El dilema de los cascos antiguos pasa siempre por decidir entre imitar lo que existe –lo que tiene sentido cuando su valor es singular- o innovar y establecer un contraste entre lo antiguo y lo moderno si el valor arquitectónico de lo existente no es reseñable. En Lleida, explicaba ayer Ismael Zapater, catedrático de historia del arte y concejal no adscrito, lo más adecuado es lo segundo: “La tendencia actual cuando se interviene en centros históricos es hacer que los edificios dialoguen y que la gente perciba el contrastes. Si lo piensas, la restauración del Roser se plantea en esos términos. Como historiador del arte, creo que lo hecho en la calle Cavallers se ha hecho bien. Otra cosa sería si, en lugar de estar en Lleida, estuviésemos en Salamanca. El estilo del casco antiguo de Lleida, no nos engañemos, no merece protección especial”.


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