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LLEIDA, 2 de setembre de 2010
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Un vuelo de apenas 20 minutos inaugura el Aeroport d’Alguaire

Barcelona / Alguaire - Montse Torres  2010-01-18

Pocas veces un vuelo despierta tanta expectación como el que ayer aterrizó en Alguaire para inaugurar el aeopuerto de Lleida, un Airbus 320 de la companyía de bajo coste Vueling procedente de El Prat con un pasaje de 105 personas, entre las cuales se encontraba el presidente de la Generalitat, José Montilla, el vicepresidente del Govern, Josep Lluís Carod Rovira, el presidente de la aerolínea, Josep Piqué, el presidente del Parlament de Catalunya, Ernest Benach y el presidente de Aena, Juan Ignacio Lema, entre otros.

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El avión había salido del aeropuerto del Prat con 60 periodistas a bordo y una amplia representación institucional a las 11.35 de la mañana, justo después de que el presidente de Vueling, Josep Piqué, diera la bienvenida a los pasajeros y manifestara que era “un honor” inaugurar con un avión de su aerolínea las instalaciones de Alguaire.
Tras el discurso de Piqué, fue el capitán, el andorrano Oswald Foguet (piloto de pruebas de Airbus y vinculado a Vueling desde hace seis años) quien tomó la palabra. Foguet, que habló en nombre de la tripulación, dijo que estaban “encantados” de ir a bordo del primer vuelo del aeropuerto de Lleida y prosiguió explicando las características técnicas del viaje.
Sin más preámbulos, el Airbus se dirigió a la pista 25 del aeropuerto del Prat (la conocida como tercera pista) para iniciar la maniobra de despegue, girar sobre el mar y poner rumbo a las comarcas de Lleida. Eran las 11.50 de la mañana, la temperatura rondaba los 14 grados y el viento estaba en calma, por lo que todo auguraba un viaje rápido y tranquilo. Y así fue. Alrededor de un cuarto de hora después de despegar, el comandante volvía a hablar de nuevo, ésta vez para decir que el avión volaba a 2.000 pies de altura y que mantenía contacto con la torre de control para aterrizar, maniobra que realizaría su copiloto, el leridano Marc Rosell, de 29 años y natural de Bellcaire d’Urgell, que se puso a los mandos del Airbus para guiar al primer avión comercial que tocaba la pista.
Sin embargo, éste no era un vuelo convencional y Foguet explicó que, antes de tomar tierra, se realizarían dos pasadas rasas para “inmortalizar” el momento, tanto por parte de los fotógrafos y aficionados que estaban en Alguaire, como por los que cubrían la información desde el propio avión, maniobras que no son habituales en un vuelo comercial.
Las palabras de Foguet fueron la mecha que hizo estallar una nube de flashes, todo el mundo quería una foto de la terminal desde la ventanilla y los cambios de butaca se sucedieron para conseguir la mejor instantánea de un hecho histórico.
Tras las dos pasadas anunciadas, el Airbus tomó tierra y nada más pisar la pista fue “batuizado” por los Bomberos, quienes, situados a ambos lados de la nave, cruzaron el chorro de agua de dos mangueras formando un arco por el que pasó el avión.
El primer vuelo, que el President Montilla había seguido desde la cabina junto al comandante y el copiloto, había concluido con éxito y el aeropuerto ya estaba inaugurado.
En primera línea de pista esperaban el alcalde de Lleida, Àngel Ros, el presidente de la Diputación, Jaume Gilabert, el delegado del Govern en Lleida, Miquel Pueyo y el alcalde de Alguaire, Antoni Perea, entre otras autoridades y representantes institucionales. Tras el vuelo tocaba el acto oficial de inauguración para que el Aeroport de Lleida-Alguaire pudiera volar en solitario.


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