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El Lleida vuelve a tropezar en casa víctima de sus errores (2-2)
Lleida - Antoni Laso
2010-02-28
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(Javi González)
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Lleida (2): Eduardo, Galiano, Pau, Jerson, Dani Marín, Jaume (Cheli 62’), Sellarés, Jonan, Xavi Jiménez (Giménez 77’), Miki y Rubén.
Alicante (2): Alberto, Oinatz, Gámiz, Edgar, Rober (Abraham 42’), Gutiérrez, Salero (Sipo 82’), Tomás, Forte, Pucho (Uriarte 55’) y Arturo.
GOLES: 1-0. Minuto 26. Xavi Jiménez. 1-1. Minuto 36. Gámiz. 2-1. Minuto 39. Xavi Jiménez. 2-2. Minuto 67. Uriarte.
Árbitro: Ocón Arráiz. Comité riojano. Correcto. Mostró tarjetas amarillas a Sipo, Edgar, Gámiz y a Pau.
Incidencias: Unos 1.200 espectadores en el Camp d’Esports. Terreno de juego blando y tiempo desapacible.
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El Lleida no sale de su cueva. Y no sale porque le condenan los errores propios más que los aciertos del rival. Ayer, sin hacer nada del otro mundo, fue superior al Alicante y se puso por delante en el marcador. Sin embargo, en el Lleida, eso no es garantía de ganar el partido. Xavi Jiménez marcó el primer gol y abría las esperanzas del triunfo, que era vital para las aspiraciones del Lleida. Pero un catedralicio error de Jerson, que quiso hacer cosas que no sabe, supuso el robo de balón de Gámiz, se fue hasta la frontal del área y batió a Eduardo.
Menos mal que tres minutos más tarde llegó la reacción con otro gol de Xavi Jiménez. Al menos, se llegaba al descanso con una victoria que debía consolidarse en la segunda mitad. Básicamente, porque el Alicante había hecho muy poco para poder empatar o ganar.
Pero mientras Borge movía su banquillo, Emili esperaba acontecimientos. Uno de los jugadores de refresco, Jon Uriarte, empataba el partido con un zapatazo desde treinta metros que Eduardo se quedó estupefacto viendo cómo entraba el balón por la escuadra.
A raíz de este gol, el Lleida se atarugó, se empanó y puso en peligro hasta el empate. Porque el Alicante, antes del gol de Uriarte ya había merecido empatar. Eduardo sacó bajo palos un rebote que se colaba. Pucho mandó al palo un remate con Eduardo batido. En fin, que nadie daba un duro por el triunfo del Lleida.
Fue entonces cuando Emili puso a Cheli y también a David Giménez. El técnico esperaba una reacción y pudo llegar el triunfo en un remate de Cheli que salió desviado por poco.
El ambiente en la grada era el de toda la temporada. El Alicante había hecho mucho con poca cosa, pero el Lleida se jugaba la vida y porfió en busca de un triunfo que no llegó por propios errores y por la precipitación que le superó junto a la ansiedad de todos sus futbolistas.
Y es que el conjunto azul no acaba de ver claro cómo debe jugarse los partidos en su feudo. Sobre todo Emili, que plantea el partido para ganar, pero con la mínima expresión. Ahora cuenta con futbolistas de calidad en la zona ancha y ofensiva y prefiere mantenerse con Sellarés como referencia y jugar con tres jugadores de llegada.
Pero esta vez Miki no entró mucho en juego en la segunda parte, pese a que el centrocampista mandó un balón al palo en el minuto 8.
Con este empate, el Lleida debe rezar para que el Espanyol B no gane este mediodía al Terrassa, para que el Badalona no gane al Alcoyano en su feudo y para que el Villajoyosa tampoco sume puntos en el campo del Ontinyent. Demasiados partidos deben beneficiar al Lleida, pero no es imposible.
Lo que sí está claro es que la agonía del Lleida continúa siendo desesperante y un verdadero tormento verle jugar en el Camp d’Esports. Un recinto en el que se ha visto cómo se han llevado puntos casi todos los equipos que han pasado. Ayer se consumó otro decepcionante partido y pese al ímpetu, con eso no se ganan los partidos.
El Lleida seguirá sufriendo mucho. Y, será bueno el sufrimiento si al final se logra la permanencia.
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