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Deportes
El Llista tiene ‘números’ para bajar dos categorías y jugar en Catalana

Lleida - JMG  2010-03-11

Números rojos para un futuro más negro que nunca. Esa es la cruda realidad del Lleida Llista, acuciado por la crisis deportiva y ahogado por la crisis económica. Para solventar lo primero, dispone de nueve jornadas en los próximos tres meses, un tiempo que quizás no le baste para resolver lo segundo, con lo que tampoco serviría de nada lograr la permanencia.

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Comenzando por lo deportivo, el equipo tiene 9 partidos para limar los 3 puntos que le separan ahora mismo del Igualada, que marca la zona de salvación. Una distancia que parece asequible pero que es irreal: el Igualada ya se ha medido a todos los grandes, al contrario que el Llista (ver destacado).
Cifras al margen, quedan las sensaciones, y las últimas que está ofreciendo el Llista no invitan al optimismo: la fragilidad defensiva es alarmante (el equipo es el segundo más goleado, con 98 goles en 21 partidos) y es el quinto peor en ataque, con 67 goles, de los cuales casi la mitad (32) los ha marcado un solo jugador, Seró.
Ha perdido los tres últimos partidos y en la segunda vuelta suma 6 puntos, uno más que en la primera, en la que acabó con 12. Es decir, en las últimas 9 jornadas de la primera vuelta, sumó 7 puntos, una cifra que evidentemente no le servirá ahora.
Lo peor, sin embargo, está en los despachos. La falta de liquidez tiene a la plantilla seca desde hace tres meses. La directiva se está vaciando para encontrar soluciones que no llegan y, evidentemente, si no puede garantizar el presente, aún menos puede presentar un proyecto de futuro.
Esto se traduce en que los jugadores actuales, aún dándolo todo, comiencen a acusar la preocupación y a tener la cabeza en otro sito, planteándose su futuro lejos de Lleida, más todavía cuando ya se ha celebrado la Copa del Rey, que marca el inicio del movimiento del mercado para el año siguiente. Esto podría significar que la práctica totalidad de la actual plantilla opte por no continuase en el club tras esta campaña.
Con este panorama, ni la salvación en la pista sería garantía de nada. Y el descenso supondría un replanteamiento total, ya que, según ha podido saber LA MAÑANA, si se baja, el Llista renunciará a jugar en Primera Nacional –con desplazamientos aún más caros que la OK Liga– para partir de cero en Primera Catalana con un equipo de casa. Todo ello, evidentemente, si el club no desaparece.


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