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SOS de los gitanos leridanos pidiendo comida y trabajo a las empresas de Ponent
Lleida - Alfonso L. Congostrina
2010-06-06
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La pancarta que encabezó la gran huelga general de Barcelona en julio de 1855 rezaba: “Viva Espartero. Asociación o muerte. Pan y trabajo”. Hace 155 la vida era muy complicada. Hoy en junio de 2010 poca gente recuerda a Espartero y cualquier persona puede asociarse. Por el contrario la reivindicación de “pan y trabajo” todavía está muy vigente.
Alguns de los gitanos que vivían en el campamento de Cappont ya han conseguido un piso de alquiler de renta baja gracias al trabajo conjunto de las asociaciones gitanas de Lleida y de la propia Paeria. Todavía no ha concluido este proceso, ya que hay personas que en pleno siglo XXI todavía viven en el campamento, cuando han aparecido los principales problemas.
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La mayoría de los campistas, como hemos anunciado en otras ocasiones, son mujeres y niños. Reciben unas ayudas más bien escasas de las administraciones y los varones están privados de libertad tras haber entrado en esa rueda llamada miseria.
Pues bien, el alquiler del primer mes, que ya anunciamos que era bajo, ha consumido una gran cantidad de los ingresos de esos ex campistas. Ahora pueden vivir dignamente pero solo dormir y estar sentados, nisiquiera tienen para comer. El representante de la Federació d’Associacions Gitanes de Catalunya (Fagic) en Lleida, Francisco Salazar, asegura que la Paeria ha dado un gran paso para la integración de los campistas pero lanzó un S.O.S solicitando exactamente lo mismo que se reivindicó en aquella huelga general de 1855 “pan y trabajo”.
El representante gitano realizó ayer un llamamiento a todas las empresas leridanas para pedir comida y trabajo.
La Fagic solicita que todas aquellas entidades que puedan contribuir a que estas familias puedan integrarse con comida y trabajo les “echen una mano”. Intentan hacer todo lo posible para que no se llegue a un punto en que la falta de ingresos les haga dar cinco pasos atrás y volver al campamento.
Para muchos niños estas semanas en el interior de un piso han sido un verdadero paraíso. Nunca antes habían vivido en un lugar así, junto al resto de las personas de la ciudad. Es un buen punto de salida para salir de aquel lugar en el que no debieron estar jamás Si consiguen un poco de pan y que sus padres tengan un trabajo, el futuro se convertirá en un mar de posibilidades.
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