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La Recontra |
Aún existe la censura política
En Valencia, los políticos de la Diputación han cometido la estupidez de suprimir unas fotografías de una exposición en las que aparecían algunos dirigentes locales del PP con los personajes de la trama Gürtel. Han querido borrar la corrupción destruyendo la crónica gráfica de un año. Si las cosas fueran tan simples, muchos acabarían deshojando los álbumes de familia. Pero no se esquiva ni maquilla todo lo que huele a podrido mediante una burda agresión contra la libertad de expresión. Todo lo contrario: empeora el hedor y demuestra que hay gente con mando en plaza que tiene poco temple democrático y mucho que ocultar. La exposición de fotoperiodismo, Fragments d’un any, organizada por la Unió de Periodistes Valencians, se inauguró en una pinacoteca que, para mayor escarnio, lleva el nombre de Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat. El diputado provincial de Cultura, siguiendo órdenes de ‘arriba’, hizo retirar 10 de las 91 fotografías expuestas. La muestra se ha suspendido y al director del Museo, Roman de la Calle, catedrático de Estética, le cabe el honor de haber dimitido al no aceptar la ‘inexplicable y grosera censura política’. A la polémica se ha añadido Miguel Bosé, que para justificar la represión del régimen cubano, ha dicho que también la hay en Valencia. Ya me gustaría a mí que la dictadura castrista se limitara a destruir cuatro fotografías. Pero la exageración no enturbia que la libertad no es divisible, y cualquier ataque contra una parte afecta al todo. Menos en Valencia.
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